Vamos a hablar de estilos, de bresson; de los indios ranqueles, de tú y yo. De lo que nos pasó esa madrugada y ese beso de papel, me equivoqué, qué voy a hacer.
No conocí otra mujer con esa diáfana mirada y esa piel. Y me escribiste las postales argentinas, y aunque nunca fuiste mía, estuve cerca aquella vez. & hoy que los huesos crujen por las humedades, tu sonrisa inolvidable me hizo tanto, tanto bien.


