Sabíamos no decirnos nada.Conservando en apariencia, una amistad consolidada.
Sabíamos no exigirnos mucho. Hola. ¿Qué hacés?, convidame un pucho, que me tenés abandonada. Vos con tu mochila a cuestas. Yo con la excusa perfecta, para charlar de pavadas. Nos hizo un guiño san telmo, un poco de humo en el medio, y enloquecieron las miradas. Quiso el destino que esa noche hiciera frío,y que el ruido de los coches me hiciera hablarte al oído. Y si el diablo se contenta con que dudes un instante.Vos y yo nuestras miserias y esta noche por delante amor. ¿Quién sabe? Un umbral perdido,y aquel bar medio vacío,como único testigo. Bridamos por el olvido,y el espíritu del vino,se fue haciendo nuestro amigo. Y conga, conga, conga.Y que siga la milonga,que el mozo traiga otra ronda, que pague Dios. Quiso el destino que ya no hiciera mas frío,y sin coche y sin ruido sigo hablándote al oído. Yel diablo se contenta con que dudes un instante.Vos y yo nuestras miserias y esta noche por delante amor.¿Quién sabe?...
Dios, nuestra canción Stefanía. Para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario