Me siento débil y fuerte a la vez, quizás eso sea el amor.
Muero de miedo al pensar que soy yo, la Da Vinci del show.
Si quiero en dos segundos termino, pero no quiero, no.
Te veo brillar en espontaneo y se me parte en dos el cráneo, ese que tanto amabas; y en mi sonrisa hay más de lo que sabes merecer.
No sé bien si pueda llegar al final con esta sensación, más bien puede que el final llegue a mí, el horizonte se acercó. Da pánico estar vulnerable, nunca nadie me sonrió asi.
Brillas y yo ya no te miro, miro como es que te miran, mientras vos me miras.
Paso lo peor de la tormenta, y necesito contarme alguna historia que me haga surgir algo del fin.
“Serás aquello en lo que enfoques”, dijo mi ‘amiga’ mientras yo le echaba al Termidor, si enfoco en vos me vuelvo la mejor, gracias, no te hablo más y me voy!
Brillas y yo me pongo al lado, al menos me brilla el costado, que es más que no brillar.
Y como parte de mi, el fin concluye, pero no sin transformarse en el camino. ¿De qué color serías falso destino, si muriéndome lo nuestro se destruye?

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