Se nos pierde la costumbre de disfrutar los momentos que pasamos; día a día, tarde a tarde, noche a noche, ¡tiempo al tiempo, miamor! Tan ambiciosa como ansiosa puede tornarse la mente, tan reflexiva como influyente; organiza, clasifica, ordena, sí; pero a la vez limita. Nuestra impaciencia es la que embarra todo el terreno del juego, que no dejamos de revisar. Lo único real del tiempo, es que pasa como la vida misma.
¡No perdamos la costumbre de ir adentro nuestro cada tanto, a ver qué tan felices somos! Ahí al fondo todo se conecta de algún modo, todo fluye, todo cambia, todo. No hay consumo, no manda la plata, y si hemos caído bajo, en el más profundo fondo, todo se conecta de algún modo.
¿Y te sorprende mi amor?
4 dias!

No hay comentarios:
Publicar un comentario